Intermitencias Peligrosas.

Sunnendei, Postyule 24, año 7473 según el Cómputo de la Comarca.

Conmigo, todo misticismo está permitido. Puedes llevar a cabo todos tus deseos, ser tú, ser otras personas, ser tú nuevamente y fingir como si nada estuviese ocurriendo. Conmigo puedes ser tan sutil como tosco, tan cortés como brutal, tan íntegro como vacío; puedes ser el todo que me rodea o envolverte en la nada que se obstina en entrar por mi puerta. Conmigo, toda transformación es evidente. Puedes acariciarme como la brisa estival, abrazarme como yo abrazaría a un árbol, inundarme como la lluvia en los funerales de paraguas, besarme como lo hacen las lenguas de fuego que se elevan hasta el cielo. Puedes destrozarme y sufrir, o mantenerme con vida pero muy, muy lejos de ti. Conmigo, todo es posible, incluso lo que no estás pensando. Puedes contarme todas tus historias e incluso inventarlas cuando ya no sepas con que entretenerme. Puedes imaginar toda una vida en donde yo esté presente, o algo completamente al revés. Puedes ser el hombre desconocido, o aquel tan bien conocido, pero insospechado. Puedes llevar un sombrero en invierno, y flores en la mano cuando la primavera nos visite. Puedes seguir siendo tú, sí, otra vez tú, y sí, fingir que tal vez nada está ocurriendo.  Y la verdad es que no importa como quieras ser, porque todo está a tu alcance menos tu libertad. ¿Te has dado cuenta? 

AQUÍ ESTÁ TU VIDA .. TÓMALA.
¿La quieres? Ven y tómala. 
Seguirás perdiendo el control, de todas formas.

Conmigo, todo parece diferente hasta que te dejas de estupideces y abres los ojos a una nueva oscuridad. Si los abrieras de verdad, a la luz, podrías esta vez fingir un poco menos, y gritarme a la cara lo que no me has dicho (estoy segura) en unos cuantos meses. 


Conmigo, puedes sentir lo que quieras. 
Contigo, no es tan fácil. No, no es nada de fácil. 
No me estoy engañando, esto pasará sin pena ni gloria porque así lo he decidido.
Sin embargo, conmigo .. aún puedes intentarlo. 


(Lucerna)

Escupitajo Pre-Vacaciones.

Sunnendei, Postyule 3, año 7473 según el Cómputo de la Comarca.
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Quiero escribir, pero no puedo aún. Lo único que hago, por el momento, es tocar la armónica y mirar con ansias el tragaluz que se sitúa por encima de mi sombra, ese que tiene forma de página de libro y que no sé como se llama, puesto que reúne todos los títulos que alguna vez leí en mi vida, y que están allá, en el smial que tengo abandonado. Necesito desparramar aromas de verano en mi jardín, recoger silencios gratos en la canasta de las cerezas, y reírme de todos estos meses de descubrimientos, frustraciones y mala bilis. Ahora mismo me duelen los oídos y los dientes por mi extraña sensibilidad histérica auditiva, y estoy sospechando que alguna vez morí de asfixia o aplastada por una multitud de bestias con piedras y garrotes. Uf, pero una vez más, me salva ese tragaluz, y la música que se cuela junto con la piel muerta, una música diferente a los sonidos desafinados de mi armónica, y a toda esa masa de ruido infernal que amenaza con destruir el único rincón de mi alma que no ha perdido el sentido común. Y nadie lo toma en serio.. nadie me cree cuando digo que, de verdad, eso me hace mucho daño y no entiendo por qué. Todos prefieren quedarse con la respuesta simple: las manías, la histeria, la estupidez.. Cuanto daría por sólo escuchar mis propios latidos.. Es desagradable la guerra contra la brutalidad inesperada. Quiero escribir, pero hay tantas cosas que parecen ir primero. Y quiero escribirle cosas bonitas a la gente, verdades, no mentiras, y que el sol brille, y yo poder sentarme por ahí a leer otras cosas más bonitas aún, pero es algo distante, una burla en esta cárcel, donde todo pareciera que es mío, pero al contrario, todo está bajo el control de otros. 

Gracias a Elbereth que mucho de lo que estoy escribiendo son sólo memorias que no existen. Estoy segura de ello, que me invento cosas, porque soy una mujer feliz, una Hija de la Fortuna. Sólo me decepciona un poco el mundo cuando quiero vivir aventuras y no las hay por ninguna parte. Sólo me gusta envidiar, y no mirar lo hermosa que puedo ser. Sólo recuerdo cosas con rabia y digo que no soy rencorosa. Sólo pateo las almohadas para no hacer infelices a los demás, acaricio en vez de abofetear, ilumino en vez de apagar la luz y decir buenas noches. Y a pesar de lo oscura y traumática que puedo ser, sí, tengo tanta buena estrella que parece un desperdicio, y soy el farolito de Narnia, hermana de la Madre Sol, una viajera a través de las Dimensiones, un alma protegida por aquellos a quienes protege, una Maga Blanca en medio del páramo desolado, y Gandalf es mi mentor por el resto de la eternidad, y por todas las vidas que sigan a esta. Estoy loca, loca, enfermizamente loca, llena de historias por contar, casi todas salidas de mi cabeza a falta de una GRAAAAAN historia hecha realidad, pero ¿qué importa? ¿A quién tengo que envidiarle? 

Qué inútil.

Monendei, Halimath 21, año 7472 según el Cómputo de la Comarca.
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¿Sabes por qué las nubes lloran? No, es cierto, no lloran; pero llueven, sobre todo ahora, con ese olorcito a primavera y pan tostado que tanto me gusta. ¿Sabes por qué lloro yo? Claro, tienes razón: yo tampoco lo hago. Siempre estoy lloviendo, de adentro hacia afuera, y no puedo hacer caso omiso de la sed de mi cuerpo, ni del pastito que crece en mi alma. El pastito que cambia con las inmutables estaciones, qué extraño.. así se siente el silencio luego del diluvio, inmutable, y yo lo interrumpo constantemente con esas explicaciones que nadie entiende. Nadie me creería si le dijera que las lágrimas brotan solas de los nubarrones turbios de mis ojos, y que no tengo que esforzarme demasiado para provocar una masacre descomunal . No existe la sequía en mí, pero las flores se ahogan porque no tienen paraguas, y que más quisiera yo que un cactus en medio del desierto, único, cósmico, solitario... 

Escupitajo.

Meresdei, Halimath 3, año 7472 según el Cómputo de la Comarca. 


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Hay instantes - justo ahora - en que pienso que soy la inconsecuencia hecha ser humano. Sí, todas las palabras que se están guardando como gusanos en la boca, las sé. Y también soy consciente de esas cosas que me han aconsejado y de las cuales pareciera que he hecho oídos sordos. Si hay algo que debo reconocer, es que soy demasiado orgullosa, porfiada y autosuficiente. Y no, no me gusta sufrir. Es sólo que .. no me gustan las causas abandonadas, y hay una certeza que me pincha el alma cada vez que pienso en tirar todo a la basura, ¿saben? Es increíblemente terrible que esté diciendo yo esto, siendo que yo también he representado el papel de villana en otra historia, y obvio, saqué aplausos. Fin, no quiero lamentarme. Basta de eso. He sacado en limpio varias cosas con tanta tragicomedia , y me siento tranquila. Aquí es donde el instante de inconsecuencia acaba con un suspiro de alivio. Tendrían que estar en mis zapatillas para comprender todos los puntos de giro en este PEDAZO de escena dramática heavy metal , pero no, nadie se sentiría cómodo . ¿Por qué la insistencia? ¿Por qué la majadería? JA! Apuesto a que algunos saben la respuesta, pero también es incómodo pronunciarla en voz alta. 


El otro día pensaba .. quizás en mi incoherencia está precisamente mi coherencia, pero es un total absurdo. Dejémoslo ahí. No soy una mujer incoherente, soy una mujer que se deja llevar por sus impulsos y su intuición. Mis impulsos me dicen que nunca, NUNCA debo quedarme parada viendo como los minutos pasan. Mi intuición le sonríe a mi impulsividad, pero también me hace saber que en algún momento tengo que parar, respirar hondo y sentirme feliz porque no dejo ningún camino sin transitar. Podría afirmar que hay cosas que sé que no volverán a dolerme como antes, y quizás sea así, pero prefiero quedarme callada. Nunca se sabe... 

¿Y cuál es mi conclusión? 
Tengo más ansias de agradarme a mi misma que de agradar al resto.
Soy buena, pero necesito ser excepcional.. y no, no me arrepiento de lo que ustedes llaman "malas decisiones". Nada es bueno o malo, sólo es. 

La Búsqueda Pt. I ~

Trewesdei, Wedmain 24, año 7472 según el Cómputo de la Comarca.

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Durante todo este tiempo, Brunilda me insistió en que desactivara el bloqueo que impedía que las naves provenientes de los otros planetas me visitaran, pero como verán, esta Estrella de la Muerte es demasiado poderosa, y mi querida amiga no quiso esforzarse más. Tienes tantas historias que contar, me decía, si tan sólo permitieras que yo.. ¡Olvídalo! ¿Acaso no crees que ya todos están lo suficientemente cansados de lo que sale de mi estúpida cabeza? Lo que pasa .. aquí Brunilda me miraba como si fuera una niña pequeña, es que hablas mucho del dolor. Bueno, es casi lo único que ése papanatas - por no decir otra cosa - me ha entregado. ¿Estoy siendo demasiado dura? Pues claro que no. Si no tengo a quién echarle la culpa. Todo es una invención de Urano, que no soporta ver a Venus. Brunilda, ¿cuando lo conoceré? Mi amiga permaneció un instante en silencio, y luego sonrió. Sacó uno de esos cuadernillos negros que siempre anda llevando, su pluma con tinta plateada, y se dispuso a escribir, atenta a mi persona. Muy bien, una cosa por otra.. Yo te doy trabajo, y tú me develas el futuro, ¿no es así? 

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Brunilda es una cuentacuentos profesional. Ella es la que pone en (des)orden mi vida, seleccionando vivencias, escribiendo mis memorias, poniendo en palabras mis emociones y liberando mi imaginación para que ella así, pueda trabajar y ganarse la vida contándole al resto mi perspectiva lilíctica del mundo. ¿Que cómo la conocí? Eso es confidencial. El asunto es que yo también puedo pedirle cosas a cambio. Por ejemplo, ella es muy buena descifrando secretos. Es una especie de.. oráculo. Sí, algo así. Y lo que necesito ahora es una de sus revelaciones. Lo divertido de todo esto, es que casi siempre descubro la verdad contándole algunas de mis historias. Allí es cuando ella levanta una ceja, y me dice que no tengo para qué andar preguntando cosas que sabré pronto, pero.. ¿las sabré efectivamente? Yo pienso que no. 

Tengo una teoría.. que todo lo que está por ocurrirme, en realidad ya ocurrió en otra vida. A Brunilda le encanta escuchar mis teorías extrañas, dice que son lo más interesante de mí. Ella quizás es la única que me cree cuando digo que a él lo vi una vez, hace mucho tiempo, donde las ciudades eran sólo aldeas en los bosques, y las aves se comunicaban con nosotros y nos hablaban del cielo y sus potestades, los astros. Lo vi a lo lejos, como una chispa de fuego entre el gentío, y es ahora cuando surge en mi la necesidad de encontrarlo. Ahora que despertaste, me dice siempre Brunilda, porque estoy segura que durante muchos años, lo buscaste...